Vendió su Torino porque necesitaba el dinero y lo volvió a comprar 20 años después

A todos los que nos gustan los coches nos ha pasado alguna vez: un día vendes un coche por urgencia o necesidad y es una decisión de la que te arrepentirás el resto de tu vida. Pensé que era algo que me había pasado sólo a mí, con esa querida Peugeot 205 CTi (leer historia). Sin embargo, hace poco conocí a un coleccionista multimillonario que tiene una colección de coches de valor incalculable. Pese a ello, en un momento de confianza me confesó: “Lo que más lamento es haber vendido mi Porsche Carrera GT Golfo Azul. No sé por qué lo hice. “Todos los días me arrepiento de esa decisión”..

Allí comprendí que no estaba solo. Es algo que difícilmente cualquier otro aficionado a los automóviles puede entender: no podemos conformarnos con lo que tenemos, también debemos autoflagelarnos con lo que perdimos.

Por eso, cuando mi amigo Nicolás Bruzzone me contó la historia de Alejandro RaimundoIncluso sin conocerlo, estaba muy feliz por él. Y le pedí que compartiera la historia del reencuentro con su Turín TSpara que todos los lectores de Motor1.

El diálogo completo se reproduce a continuación.

-¿Cuál es tu primer recuerdo de tu pasión por los coches?

-Mi papá tenía un Torino TS coupé del 1971, en color azul claro metalizado. Desde muy pequeña, cuando me llevaba al jardín de infantes, ya disfrutaba de ese hermoso sonido que tiene el motor Tornado. Mi papá tenía un negocio de frutas y verduras: lo acompañé al Mercado Central en su Ford F100 “Punta Diamante”. Yo era tan pequeña que dormía en el regazo de mi padre mientras él conducía. Recuerdo el olor de sus jeans gastados, el V8 y la tapicería. Por eso siempre quise tener un Torino TS y en mi colección también tengo un F100 Diamante, que fui a buscar a La Pampa para recuperar el recuerdo de aquellos días. Hoy ya tengo 10 autos de colección, que me abrieron este camino para buscar las pasiones de mi infancia.

-¿Cuándo y cómo compraste el Torino TS y por qué elegiste ese modelo?

-El Torino fue mi primer coche, literalmente. Yo trabajaba con mis padres en esa época en la frutería. Tenían como un minimarket y yo trabajé desde muy joven. Empecé a hacer algunos trabajos ocasionales, luego fui algunos días y luego todos los días. Empecé cuando tenía 12 años y cuando tenía 18 compré el coche. Estaba guardando billetes de 50 pesos en un frasco de vidrio, en ese momento “uno a uno”: fui coleccionando, coleccionando, coleccionando y cuando cumplí 18 años compré un TS que había sido publicado en el diario “Segunda Mano”. No había foto ni nada. Sólo un aviso que decía: “Torino TS72, cuatro bancos, impecable”. Fui a verlo con un amigo y me enamoré del coche. Recuerdo que el flaco era revendedor. Tuve que acudir a mi madre para firmar el ticket de compra y venta. Era el coche que siempre quise tener desde niño.

-¿Cuándo, por qué y a quién se lo vendiste?

-En el año 2003 tomé la decisión de venderlo. Acabo de cumplir 23…